Puedes pasar meses enteros llorando en tu cuarto, abrazando tu almohada, pero también puedes superarlo antes.

shutterstock_20350723-300x221La ruptura de una relación —cuando estás sumamente enamorado— es como un golpe con un poste de cemento. No tienes ganas de salir de la cama y prefieres dormir todo el día para dejar de sentir. El llanto es constante, pareciera que no habrá nada que pueda frenarlo. En las noches no puedes dormir, no quieres ir a trabajar y, por si fuera poco, al escuchar música, toda te trae recuerdos que hacen más doloroso el momento.

Súbitamente, todo tu mundo se ha venido abajo, y con él tu futuro, tus sueños y muchas metas. Considerabas que habías asentado un plan para vivir junto a la persona amada; con el rompimiento, sólo parece quedarte la nada. Sientes cómo la depresión se va adueñando de ti y afectando todas las áreas de tu vida; te sientes incapaz de hacer algo para salir del profundo hoyo en el cual te encuentras.

Lo que te impide soltar una relación

No es fácil la vida cuando recién terminó la relación; tampoco lo es cuando una relación se mantiene forzada e infelizmente. Es posible que sepas que no quieres estar más en ella, pero no puedes soltarle, así de simple. Es más fácil saber lo que quieres, que hacerlo. Es comprensible; sientes que algo te ha atrapado y no tienes fuerza para salir.

Existen tres razones por las cuales la mayoría de la gente no puede soltar una relación:

competencia-300x1991. Una parte de ti continúa en el enamoramiento

Pese a que la relación ya terminó o no funciona, una parte de ti sigue preocupada por el bienestar de la persona que has amado. Esto resulta normal; cuando iniciamos una relación es porque se produjo cierta conexión y durante el tiempo que duró hubo momentos bonitos. Sin embargo, necesitas separar la emoción de esos “momentos bonitos” vividos con tu ex pareja, para tener una visión real de la situación. Pon mucha atención: define cómo afectaría tu salud mental y emocional de continuar esa relación. Fríamente pensado y separando las emociones, si son más los componentes negativos que la felicidad, sabes que es momento de soltar.

2. Miedo a estar solo, o sola

Permaneces en una relación tormentosa no por deseo de seguir, sino por un miedo enorme a quedarte solo, o sola. Tal temor es común y las mujeres son más propensas a experimentarlo. El miedo a estar solos puede dividirse en tres variantes:

  • Miedo a dejar las actividades referentes a la relación: tenías la costumbre de pasar cada fin de semana con tu pareja, se mandaban mensajes de texto durante el día, intercambiaban llamadas y ahora no sabes qué vas a hacer con ese tiempo y esas acciones que le dedicabas antes a tu idilio. Una manera de contrarrestar esto es mantenerte la mayor parte del tiempo haciendo cosas interesantes y aprovechar la oportunidad para explorar nuevas actividades que antes no habías desarrollado. A medida que te acostumbres a la nueva dinámica, los sentimientos desagradables del principio se irán haciendo cada vez más pequeños, hasta el punto de desaparecer completamente.
  • Miedo a no poder hacer frente a la vida: crees que no serás capaz de enfrentar la vida sin tu ex pareja junto a ti para apoyarte y darte fuerza. La verdad es que eres más resistente de lo que crees serlo y eres capaz de sobrellevar situaciones más complejas de lo que esperas de ti. Si bien la ex pareja ya no estará más en tu vida para darte su apoyo, existen tus amigos y familiares que también te aman y están dispuestos a ayudarte para superar cualquier tipo de prueba. Y, por lo demás, siempre cuentas contigo mismo.
  • Miedo a no ser capaz de encontrar otra pareja: existen cientos de miles de personas allí afuera que cuentan con las cualidades que tú buscas y que son afines a ti; muchos otros seres a los que les agrada tu forma de ser. Personas a las cuales les resultas atrayente y con quienes existe un gran potencial para crear una relación sólida y hermosa por muchos años. Puedes tomarte el tiempo para conocer nueva gente y entrar en otra relación. Recuerda que si entras en una relación muy rápido, rara vez tendrá posibilidades de éxito, aun cuando sean compatibles.

shutterstock_61145158-1-300x2003. Miedo a tomar la decisión equivocada

“Siento que debo terminar, pero… ¿y si me equivoco?” Este miedo a menudo es alimentado por los dos anteriores. Date cuenta cuál es la sensación que te produce cuando piensas en cada una de las opciones que tienes. A veces la mente te dice que sí, pero en tu cuerpo hay una sensación que ya es conocida por ti. Nuestro primer refugio es la razón y con la “razón” podemos justificar cualquier camino, aunque esa elección sea la menos conveniente. Nadie va a decirte qué hacer, sólo tú sabes qué es lo mejor para ti, el momento y tu vida. Lo que le da felicidad a tu corazón nunca te hará daño. Decide tan rápido como te sea posible y de preferencia no cambies tu decisión.

Acelerando la recuperación

Para lograr superar el fin de una relación rápidamente, necesitas apoyarte con cuantas cosas puedas. Existen audios de hipnosis, como Sanando un corazón roto, que te pueden ayudar a asimilar velozmente el aprendizaje ganado. Este audio te ayuda a disipar tus pensamientos y a que empieces a desarrollar otras actividades, lo que permitirá generar emociones agradables la mayor parte del día. Con el uso constante se reprograma tu mente y te sentirás bien de nuevo, es más rápido que el tiempo que durarías sin usar la hipnosis.

shutterstock_66214828-300x200Una vez que has terminado tu relación, procura tener el mínimo contacto con tu ex pareja, prácticamente ninguno. Es más rápida la recuperación cuando dejan de verse y de comunicarse; las personas que siguen en contacto con sus ex parejas cuando recién han terminado, constantemente están removiendo recuerdos y emociones que las mantienen sumidas en la depresión. Elimina todo aquello que te haga recordar la relación; fotos, cartas, mensajes, etc.

Cuando se aleja de las drogas a un adicto, es necesario quitarlo por completo del contexto que lo estimula para seguir consumiendo la droga y, principalmente, parar el suministro de ésta. No puede dejar su adicción si dice que ahora ya no la  consume a diario, sino sólo una o dos veces por semana; la verdad es que sigue siendo adicto y la sigue consumiendo. En el caso de una relación que termina, ocurre algo similar. Entre más distancia tomes de tu ex pareja y menos cosas conserves de la relación, te será más fácil y rápido darle normalidad a tu vida. Darle la vuelta a esa página.